Ala... me ha llevado como 2 horas y media... pero creo que ya...
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Era primavera, tenía 23 años, llevaba ya 7 con la señorita Annabelle, faltaban unas 3 horas para amanecer, yo estaba en mi habitación durmiendo, algo me despertó, miré para la puerta, allí estaba ella, de pie, llevaba una vela en la mano, me levanté lentamente, Annabelle me sonrió, no sabia que pasaba.
-Levantate y sigueme - dijo Annabelle.
Yo obedecí, me guió a través de los pasillos hasta su habitación, al llegar a la puerta de sus aposentos se paró, me miró y volvió a sonreir.
Yo le abrí la puerta, ella entró y se dirijió a los pies de su cama.
- Ven, entra y sientate - dijo.
Yo obedecí.
- Hace ya muchos años que trabajas para mí, cuando te encontré me dijiste que querias ser vampiro, durante este tiempo te he enseñado todo lo que sé sobre la cultura vampírica y te he enseñado todo aquello que perderás si definitivamente deseas convertirte en vampiro. Dime ¿aún lo quieres?
-Sí, lo deseo con toda mi alma y todo mi corazón.
-Una vez te conviertas, ya no habrá marcha atrás.
-Me da igual, si así puedo salvar a mi hermana, estoy dispuesto a entregar todo lo demás.
Annabelle, me cogió la mano, me miró a los ojos, a través de ellos se podía ver ternura, yo me sonrojé.
El corazón me latía mas y más deprisa, ella se acercó lentamente a mí, todo el cuerpo me temblaba, entonces, me besó, durante un instante sentí como si el corazón se me detuviera, ella me recostó en la cama y sobre mí comenzó a quitarse el camisón blanco que llevaba, sentí como todo en mí ardía, ella me cogió la mano y la colocó suavemente sobre sus senos, luego comenzó a desnudarme, yo estaba paralizado, ni tan siquiera sabía que hacer.
-Relajate y dejame a mí- dijo mientras me abrazaba.
Comenzó a moverse lentamente, mi corazón latía cada vez más y más rápido, todo me parecía maravilloso, Annabelle gritaba mi nombre mientras seguia moviendose, cada vez más.
Entonces comenzó a besarme en el cuello, yo la abracé y me mordió en el cuello, sentí lo más intenso que jamás había vivido, creía que iba a morir de placer.
Y así fue...
Cuando desperté seguía en su cama, pero ella no estaba, me sentía raro, todo el calor que habia sentido en mi cuerpo antes había desaparecido, coloqué mi mano sobre mi corazón, no latía, definitivamente estaba muerto, pero aún seguía con vida. Era un vampiro.
Me levanté me puse mi ropa y me dirijí hacia el salón, sentía hambre.
En el salón estaba ella, sentada en el sillón que coronaba el lugar, llevaba un vestido aguamarina con unos guantes a juego, su rostro de seriedad parecía haber vuelto.
-Acercate.
Yo fuí hasta donde ella estaba.
-Arrodillate.
Obedecí, ella se levantó y se acercó a mí, se quitó el guante de la mano izquierda.
-Debes tener hambre.
Me acercó el brazo, yo le cogí la mano e instintivamente mordí, ella cerró los ojos, luego retiró el brazo.
-A partir de ahora te alimentarás solo de los criados que se ofrezcan.
Recuerda nunca perder el motivo por el cual te hiciste vampiro, porque ese será tu faro de luz en la oscuridad.
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:$ Aquí se acaba la entrada... yo espero que mi narrador esté contento...
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