miércoles, 19 de marzo de 2014

Quice meses

Vaya, he de admitir que desde que abrí el blog hace ya más de un lustro siempre deseé escribir una entrada sentado aquí, junto al río, podría decir que hoy estoy cumpliendo un sueño...
No os asusteis, no pienso escribir una entrada rebosante de felicidad, no creé el blog para ello y no pienso hacerlo ahora...
Os estareis preguntando de que va el nombre de la entrada, bueno os invito a pensar que hacíais hace 15 meses, mas concretamente un 21~22 de diciembre del año 2012.
Yo, dicho día, a esta hora más o menos estaba en el campo en la que quizá sea la noche mas turbulenta de mi historia, hablo de la noche en la que el mundo se acabó, bueno, quizá debería corregirme y decir "la noche en la que mi visión del mundo se derrumbó", para los que hayan llegado a este blog por error y no me conozcan, diré que yo antes era un chico sencillo que vivia en un mundo bicolor de fría lógica y racionalidad, todo era fácil, todo era o blanco o negro y yo estaba allí en ese mundo futil de falsa felicidad, contentandome con trazar macabros planes que jamás pondría en práctica... bueno... jamás... quizá fuera un macabro plan lo que me habría llevado a aquel lugar esa fria noche de invierno, un plan que parecía estar muy lejos de funcionar, algo que ningún loco jamás intentaría, mi plan sólo tenía un leve problema, era imposible que saliera bien sin hacerle daño a nadie a medio plazo...
Pero vamos a lo que vamos, por algún tipo de gracia del destino mi plan salió aparentenente bien... y digo "aparentemente" porque llevo casi 15 meses sufriendo las consecuencias de jugar con Fortuna.
Aquella noche mi mundo lógico fue destruido y yo fui expuesto a la colorida realidad, una realidad cruel en la que nada nunca es como uno quiere sino mas bien al contrario, una realidad en la que si luchas en vez de conformarte con lo que te toca mueres mutilado por la horrible verdad, estaba frente a un mundo lleno de caos, y tenía miedo.
Desde aquel extraño dia me he enfrentado a ese mundo en innumerables ocasiones y siempre he acabado derrotado o destruido y lanzando palabras banas a un objetivo inalcanzable...
Y ahora, aquí estoy, de nuevo, ocultando mi dolor en texto plano y escribiendo sinsentidos mientras las manos se me hielan de frío sentado junto a la ribera...
Lo siento, el mundo real no me gusta, me vuelvo a dormir a mi burbuja lógica, despertadme cuando llegue el reino de los cielos y en la tierra solo queden los justos.